Tengo un Prolapso. ¿Y ahora qué?

Muchos son los interrogantes que surgen cuando recibimos el diagnóstico de prolapso. En este artículo, vamos a explicar qué es y qué impacto real tiene sobre el cuerpo, para enfocarte en lo que sí puedes hacer para recobrar el control y mejorar tu calidad de vida. A veces no podemos cambiar lo que nos ocurre, pero si podemos transformar la manera de relacionarnos con ello.

¿Por qué aparece?

Has de saber qué como mujeres, debido a nuestra constitución anatómica y a los distintos ciclos hormonales y reproductivos por los que transitamos, somos especialmente vulnerables a su aparición.

No obstante, no todas vamos a lidiar con ello. Existen una serie de factores individuales que van favorecer su presencia: La actividad deportiva y laboral, cuadros de estreñimiento severo, una situación de sobrepeso mantenida, la propia calidad del tejido conjuntivo y muscular, hábitos posturales, número de embarazos, proceso de parto, enfermedades respiratorias…etc

Pero ¿Qué es un prolapso?

La cavidad de nuestra pelvis proporciona protección y soporte a distintas estructuras anatómicas, siendo especialmente relevante su implicación en la función de sostén de órganos como la vejiga, el útero y el recto. Cuando alguno de los mecanismos de sujeción de las vísceras pélvicas falla, los órganos pierden su posición normal dentro de la pelvis ocupando un lugar que no les corresponde y modificando la cavidad vaginal. Esta situación se conoce como Prolapso.

No todos los prolapsos son iguales ni implican la misma gravedad. En función de la víscera implicada podemos estar frente a un: Histerocele, si el descenso viene del útero; cistocele, si es la vejiga la que ha perdido su lugar y sobresale por pared anterior de vagina; uretrocele si cae la uretra; rectocele si es el recto el que ocupa un lugar que no le corresponde en la pared posterior de la vagina; enterocele si las asas intestinales se cuelan por los fondos de saco vaginales.

Se diferencian 4 grados de descenso: Leve, moderado, severo y total. Aunque la base del tratamiento conservador desde la fisioterapia del suelo pélvico es similar en los cuatro tipos de prolapso, cuando nos situamos ante una paciente con un grado 3 y 4 se requiere además del planteamiento conservador un abordaje quirúrgico. En este caso, acompañamos a la mujer en la fase previa a la operación para que los tejidos y estructuras están en buen estado, y después de la intervención para que se integren buenos patrones de movimiento y se mantengan correctos hábitos posturales que eviten su reaparición.

¿Qué puedo hacer?

Te sorprenderás, pero realmente puedes hacer muchas cosas para impedir que tu prolapso avance y mejorar tu calidad de vida. Solo necesitas paciencia, constancia, determinación y una mente abierta y positiva.

1. Recupera la estabilidad postural: Ponte en forma, permite que los músculos posturales recuperen su papel y se tonifiquen. Ten en cuenta que el prolapso implica un descenso o caída. Por ello, una buena higiene postural es esencial para frenar su avance. Además, el trabajo de estabilidad será beneficioso para ti en otras muchas esferas. Puedes hacerlo mediante: Técnicas posturales globales, técnicas hipopresivas, técnicas de fortalecimiento de glúteos, erectores, transverso, método 5P, posiciones inversión..etc

2. Elimina los factores de riesgo: Implementando buenos hábitos de vida puedes ayudar a tu cuerpo a mantener tu prolapso a raya. Una de las cosas primeras cosas que tienes que controlar son los hábitos defecatorios. El estreñimiento crónico es uno de los factores de riesgo más dañinos para el suelo pélvico. Lograr un buen tránsito intestinal te va a ayudar a mejorar la frecuencia en las deposiciones y con ello la intensidad de los pujos al hacer caca. Puedes hacerlo mediante: Una alimentación sana, una correcta ingesta de líquidos, una rutina regular y personalizada de ejercicios, una buena posición en el baño, un correcto patrón respiratorio…

3. Fortalece la musculatura perineal superficial y profunda. Un buen estado de la musculatura de suelo pélvico te puede ayudar a mejorar y frenar la evolución de tu prolapso. Puedes hacerlo con: ejercicios de Kegel personalizados e incluidos en buenos patrones posturales.

4. Mejorar el estado de los tejidos. En la actualidad existen medios que nos permiten mejorar el estado de nuestros tejidos aumentando su vascularización y mejorando los niveles de colágeno. Puede hacerlo con tratamientos de diatermia, laser, vibración…etc

Te quiero animar a que vivas esta situación como una oportunidad de aprendizaje y autocuidado. Busca un buen acompañamiento profesional que individualice tu rehabilitación y ponte a ello.

 

 

 

Paloma de Andrés

Paloma de Andrés

Fisioterapeuta especialista en suelo pélvico

 

Acompaño a mujeres en la prevención y el tratamiento desde una visión holística y humanizada.

Terapia pélvica, Terapia miofascial, Movimiento presente, conciencia y respiración.

 

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